«Familia»
Es irremediable,
siempre me alejaré de las familias, pues lo más común es que aquéllos que son papá
y mamá odien el libertinaje, la mentalidad abierta, el rechazo a los
convencionalismos, mi no problema con las drogas y el sexo... bueno, hasta cierto punto.
La típica familia
rechaza el homosexualismo, la infidelidad, el sexo sin ataduras, el aborto, las
medidas anticonceptivas, el ateísmo, el no interés por construir un hogar; las familias típicas quieren que uno
viva esa rutina llamada hogar con amor y respeto en vez de rechazo y aburrimiento.
No me gusta lo que debo hacer para que los padres de familia me miren con buenos ojos: Madrugar o trasnochar en un trabajo, agotarme, destruirme, olvidarme de mí mismo y actuar por amor y responsabilidad con mi familia; quedar en tercer o cuarto plano respecto a mi mujer e hijos, e ir orgulloso de ese sacrificio que, según la mayoría, es sagrado.
No me gusta lo que debo hacer para que los padres de familia me miren con buenos ojos: Madrugar o trasnochar en un trabajo, agotarme, destruirme, olvidarme de mí mismo y actuar por amor y responsabilidad con mi familia; quedar en tercer o cuarto plano respecto a mi mujer e hijos, e ir orgulloso de ese sacrificio que, según la mayoría, es sagrado.
Más bien dicho, es
la maldición, un círculo existencial inquebrantable para encajar o ser parte de
esa sociedad que se equivoca a la hora de criticar al soltero, al hombre o la
mujer sin hijos.
Se lo ve con
tristeza al hombre solitario, a la mujer se le llama fracasada o beata,
solterona, términos despectivos. Pero yo pienso que es más feliz el hombre
exento de esas locas cargas, de esas obligaciones. Es más por necesidad
patológica que un hijo sea en verdad agradable. Esa falta de amor en sí mismo
es llenada por lo que él considera “su hogar”.
Si no cumplo con
esos requisitos sociales, suponen que fracasé, que desperdicié la vida, bla, bla, bla.
¿Cómo añorar hijos
si se opina que la gente es una porquería?
Yo no quiero
contribuir a traer más suciedad, a crear más mentirosos, más asesinos, más
estafadores. Así que, un hijo menos, un
posible asesino no nacido. No es negativismo, es el mundo abierto de las
nefastas posibilidades que no me interesa abrir.
Tienen los ojos cerrados, no quieren aceptar que el
que mata, el que roba, el que engaña, el que lastima es hijo
de alguien más, de una persona que se evitó mi pensamiento sobre el aborto o que simplemente no le preocupa la
humanidad.
La mejor manera de salvar a la sociedad es no creando más humanos.
Un embarazo es
igual o muy similar a diseñar y construir un rifle. Ese cuerpo que va a salir
del útero va a herir, va a causar daño. Hay que ir reduciendo las bocas que
embaucan, las bocas que mienten, las manos que ahorcan, las manos que disparan.
Dizque la sagrada familia, de una familia sale el delincuente, el deshonesto,
el que genera sufrimiento, etc.
Los siempre positivos no lo
verán nunca así.




